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Por suerte para Panza, su situación
dentro de la escena hardcore y under nunca estuvo
demasiado definida. Básicamente, porque es
un grupo que prefiere bajar los decibeles con el
noble objetivo de que se escuche aquello que tiene
para decir. Es cierto que el cuarteto liderado por
Mariana Bianchini utiliza la potencia en todas sus
formas, ya sea descargando furia sonora a lo Led
Zeppelin o atacando con letras que muestran algo
más que actitud. Pero como si se tratara
de una banda perteneciente a la “generación
mochila” bajo protesta —esa que despegó
con El Otro Yo y Catupecu Machu—, Panza incita
a que sea la música la que transporte sus
firmes convicciones, antes que obligar al cuerpo
a rebotar una y otra vez con el compañero
de pogo. En una primera escucha, Nada es rosa
parece ser un disco enojado y rebelde, con base
firme en el rock de dientes apretados y energía
hormonal. Sin embargo, yendo un poco más
allá, queda claro que el fin de sus canciones
es tomar la voz para denunciar situaciones diarias
un tanto injustas, al menos bajo su punto de vista.
“Si ser femenina es vestirse de rosa / si
ser femenina es sólo ser tu esposa / si ser
femenina es cantar canciones bobas / si ser femenina
es estar siempre hermosa... No lo soy”, se
plantea el grupo en “DNI”. Melodías,
fuerza de la que envejece y claridad de ideas.
(Ariel Valeri)
Inrockuptibles,
núm. 96, octubre de 2005
Vienen sonando / Lanzamiento
Esa costumbre que tenemos de clasificar a las bandas,
encuentra en el cuarteto Panza un escollo difícil
de sortear. Desde su página de internet la
cantante Mariana Bianchini, el guitarrista Serigo
Alvarez, el bajista Franco Barroso y el baterista
y percusionista Pablo Contursi se definen como un
grupo de “rock fuerte, nada que ver con el
heavy metal ni mucho menos con el rock barrial”
(*). Lo cierto es que aquellos que se encuentren
con Nada es rosa, su tercero y reciente
disco, deberán hacer un esfuerzo para ubicar
en el ámbito local algo que se les parezca.
Los Panza hacen un rock ciertamente oscuro y poderoso
(la base es súper potente y las guitarras
de Sergio Alvarez nos hacen dudar de que este tenga
sólo diez dedos) con historias que hablan
de desencantos, amor, soledad, miedos y angustias.
Su música no es fácil y amerita más
de una escucha, pero si la poesía abruma
de tanta introspección, hay buenas melodías,
como la del tema que da nombre al disco, que descubren
otros matices, ayudados además por la hermosa
voz de Bianchini. El cover de “Detectives”
(tema de Charly García que popularizó
Fabiana Cantilo) es apenas una punta dentro de un
disco que vale la pena. (Rubén
Cetrangolo)
Diario Popular,
23 de septiembre de 2005
(*). La versión
anterior de la biografía
de Panza decía lo siguiente: “Llamémosle
rock. Rock fuerte, agresivo, pero nada de heavy
metal, rock barrial, ñu metal o demás
formatos circundantes”.
Historias
tristes de chicos rotos
Siguiendo la línea conceptual de Infanticidio,
su disco anterior, el cuarteto de rock virtuoso
presenta su nuevo trabajo.
Siempre es un placer escuchar la voz de Mariana
Bianchini aunque cuente y cante cosas que a más
de uno le puede costar escuchar, pero ese es en
algún lado el punto del arte, transgredir
y poder decir “Me escapé del mundo
rosa y el final feliz”. La habilidad de componer
canciones autobiográficas y cantarlas con
una sonrisa va de la mano de la perfecta e impecable
ejecución por parte de los otros tres miembros
de grupo, quienes manejan tan bien el sonido 90's
mezclado y rompiendo fórmulas con destreza
matemática. Partiendo el disco al medio y
encajándole perfectamente al proyecto, aparece
un cover de “Detectives” de Charly García
que vuelve a dejar excelentemente parada a toda
la banda así como también al tema.
Si la primera parte del disco era una cachetada
literaria, la segunda es una patada musical donde
la rabia y la suciedad de la distorsión de
Sergio Alvarez terminan de cerrar el concepto general
de la obra.
Como remate y broche de oro, el tema “DNI”
puede ser la evolución de la nena rota y
la presentación de la mujer actual y de una
banda adulta, como para ir cerrando el tema... (Adrián
Cánepa)
Proyecto
Under, septiembre de 2005
(la nota no está en línea)
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