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Electroalvarez: Música para contestadores
(Ultrapop, 2003)

 

Medio:

La Idea Fija, núm. 6

Autor: Saurio
Fecha: 2004

Dice la contratapa del cuadernito del CD: Electroalvarez es el nombre con el que le está permitido a Sergio Alvarez el derecho a: no hacer comentarios inteligentes para impresionar a los demás, tomarse su tiempo, ser aburrido y no tener que bailar para ser considerado una persona feliz.
En compensación la audiencia tiene el derecho a reaccionar como mejor le parezca.
Bien, esta minúscula e insignificante partícula de la audiencia reaccionó positivamente. Quizás por el hecho de que Alvarez es el guitarrista de mi último enamoramiento musical (es decir, Panza), pero quizás también porque este es un disco muy interesante.
Se podría calificar la música de Electroalvarez como “ambient” pero no quedaría claro qué tipo de ambiente ambienta. Al escucharlo me imagino un laberinto sin entrada y sin salida, con pasillos a oscuras o en una crepuscular penumbra de invierno y con paredes que no respetan la ortogonalidad, de pisos desparejos o inundados por un líquido cálido y viscoso. Este laberinto está lleno de gente que, como uno, se mueve a la deriva, guiándose apenas por los eventuales relámpagos de luz violeta que se reflejan en las paredes.
O, para ser más objetivos y concretos, es un disco de guitarras que le debe mucho a Fripp y Belew, paisajes sonoros interrumpidos aquí y allá por voces de gente que reclama a Álvarez en el contestador automático (nunca sabremos si Sergio devolvió los mensajes o si simplemente los ignoró).
Los títulos de los cuarenta temas van desde la sobriedad absoluta (“Amanecer”, “Reunión”, “Gatos”) al automatismo surrealista (“Pequeña orquesta china conquistando el mundo desde las alcantarillas”, “Preludio al momento previo del arrancamiento de un pelo”) y reflejan muy bien el bipolar espíritu de este disco: por momentos minimalista, por momentos absurdo.
Música para contestadores no es un disco para ambientar una reunión de amigos ni es la mejor elección para un día de lluvia o una depresión metafísica. Para el resto del tiempo, es un excelente masaje en los tímpanos y el seso.


 

Medio:

Low fi, núm. 4

Autor: Diego Billordo
Fecha: 2004

La tapa del disco dice más de lo que es. La imagen blanco y negro da una idea de suspenso?, da un concepto abstracto de algo tan simple como son sillas, mesas y sombrillas. Los sonidos permiten al autor de la obra sugerir cómo debería ser una buena escucha del mismo. Para mí la mejor escucha que tuve fue tomarme el 160, viajar a Aeroparque, subirme al mirador y ver llegar los aviones y verlos irse también. Valió la pena, sonreí tres veces y no lloré, pero el track 14 lo escuché en repeat 47 minutos y me emocionó. Algunos dicen que los que hacen música “experimental” es porque no tienen canciones o se cansaron de ellas o porque están atormentados. Para mi en realidad en este caso el guitarrista de Panza me parece un artista inteligente y necesario.


 

Medio:

Rolling Stone

Autor: Oscar Jalil
Fecha: May. 2003

(***1/2)
Deje su mensaje después de la señal
Es posible que a Sergio Alvarez le guste desnudarse en público. En cierto modo, los mensajes registrados en su contestador telefónico hablan de él y enmarcan un extraño tipo de exhibicionismo. Esas interferencias ocupan buena parte de los 42 tracks incluidos en Música para contestadores, un disco armado a partir de las infinitas posibilidades climáticas que ofrece la guitarra (acústica, eléctrica, o loopeada hasta la desintegración sonora).
Alvarez no es un guitar hero, está más cerca de Fripp que de Satriani, pero no peca de solemne a la hora de seguir las enseñanzas del maestro inglés. Es más, desacraliza el virtuosismo en pos de un resultado: crea una sinfonía fragmentada en ínfimos pasajes instrumentales. Arduo, sombrío y fascinante, el disco solista del guitarrista de Panza trabaja sobre ruidos cotidianos mientras la maquinita memoriosa intenta retener el tiempo en forma de reclamos, mensajes de amor y ruegos. Es sólo el comienzo: Alvarez tiene listos dos discos más: Todos somos Kabusacki y Electroalvarez con DJ Salvador y Víctor Volpi.


 

Medio:

La Nación, Suplemento Vía Libre

Autor: Sebastián Espósito
Fecha: 25 abr. 2003

Dejá tu mensaje después de la señal
Un registro de otros
No hacer comentarios inteligentes para impresionar... y no tener que bailar para ser considerado una persona feliz. Según el sobre interno del CD, éstas son algunas de las cosas que puede hacer Sergio bajo el alias de Electroalvarez. Y a eso apunta su álbum solista: a imprimir sonidos de guitarras y loops personales, sugerentes a veces y herméticos otras, que roza la parodia de la Música para aeropuertos, de Eno. Los mensajes que atesora su contestador y que aquí cobran otra dimensión, más que unir las partes musicales le dan nueva vida al universo cotidiano que gira a su alrededor, desde su hijo que se apena por no poder verlo porque está tocando la guitarra, hasta una amiga alucinada y feliz.

Reseña incluida en la nota: Dos son más que media banda


 

Medio:

Inrockuptibles

Fecha: Abr. 2003

MÚSICOS - Corridos
Es lo que se desprende de los flamantes lanzamientos de Sergio Alvarez y Chuky de Ipola, en los que ambos a su modo muestran una faceta desconocida. El primero, líder del hard rock noventoso de Panza y bajo el alias de Electroalvarez, traza en Música para contestadores pequeñas suites diáfanas abastecidas únicamente por su guitarra. Deudor de los soundscapes de Robert Fripp, el otro protagonista del álbum son los variados mensajes que sus amigos y colegas supieron dejarle a Alvarez. (...)


 

Medio:

Clarín

Autor: P. S.
Fecha: 19 mar. 2003

Muy bueno (****)
Mensajes de Alvarez
En cuarenta breves tracks, el guitarrista argentino Sergio Alvarez (ex Porco, actual Panza) desarrolla aquí un diario personal alternando mensajes que cayeron a su contestador y piecitas electroacústicas donde resuenan Fripp, Frith y Frisell. Con antecedentes como el compilado francés Pieces pour Standards et Repondeurs Telephoniques (92) y Clandestino (Manu Chao), esta obra supera el narcisismo "experimental" y dilettante en favor de un dramatismo siniestro que sublima lo íntimo cotidiano. En ese contexto, los temas funcionan como grafitis emocionales. Trátese con cuidado. Y de vez en cuando. No es lo que se llama Ambient, justamente.